
01 / UN COVER-UP A COLOR
Mirar lo que ya está en la piel
En esta imagen, el nuevo diseño ya está planteado sobre el brazo. Las líneas violetas trazan una pluma curva y parte del papel de transferencia sigue apoyado sobre la piel. Junto a él se distingue una zona oscura del tatuaje anterior.
Aquí ya estoy colocando la plantilla. Parte del papel sigue sobre el brazo, así que no ves todo el tatuaje anterior; lo que sí puedes observar es cómo empieza a situarse la pluma sobre la tinta que ya había.

02 / UN COVER-UP A COLOR
Un motivo nuevo con su propio recorrido
Durante el proceso, la pluma ya combina rosas, rojos, verdes y azules. La curva central organiza los distintos tramos del dibujo; a su alrededor quedan puntas, líneas y pequeñas manchas de color.
En lugar de intentar que vuelvan a leerse tres figuras separadas, el resultado reúne la zona en un único motivo. Esa diferencia puede ayudarte a explicar tu objetivo: recuperar el dibujo que imaginabas o aceptar una idea distinta para transformar lo que llevas.

03 / UN COVER-UP A COLOR
Acercarse al color y a las líneas
El detalle deja ver un recorrido de azules y turquesas hacia la parte inferior y rosas, violetas y verdes en otros tramos. Los contornos oscuros y las líneas finas conviven con áreas de color más abiertas.
Fíjate en cómo conviven esas líneas con las zonas de color más abiertas. La pluma se entiende como un motivo completo: esa es la vista que quiero que tengas al elegir qué te gusta de esta transformación.

04 / UN COVER-UP A COLOR
Ver la pluma completa antes de elegir tu referencia
La vista completa muestra una pieza alargada que recorre el antebrazo, con el extremo fino orientado hacia la muñeca. La forma del motivo, la curva y los colores participan en esa nueva lectura del conjunto.
Si te atrae este trabajo, señala qué te gusta: la pluma, su forma de recorrer el brazo o la paleta de colores. Son referencias para conversar sobre tu tatuaje; no una plantilla de cobertura que se pueda trasladar sin valorar el dibujo y el espacio que ya tienes.